Con el paso de los años hemos visto como el consumo de whisky en todo el mundo no deja de crecer. Entre las bebidas alcohólicas, el whisky, es sin duda el producto más demandado. Cada segundo se exportan 34 botellas de whisky escocés a otros países.

Una de las principales causas de este vertiginoso aumento de la demanda es que cada vez se producen mejores whiskies, whiskies más especiales y whiskies más Premium.

Aunque existe la creencia errónea de que un whisky es mejor cuanto más tiempo ha permanecido en barrica, lo cierto es que con el tiempo la barrica aporta color y determinados aromas, pero llega un momento en el cual la madera no puede aportar más sabor o aroma, es decir, se agota.

Ello ha obligado a las destilerías a producir whiskies de más calidad en menor tiempo; esto solo es posible con una mejor destilación, con mejores maderas y  procesos de tostado y ahumado del roble.

Las distintos tipos o clases de whiskies han obligado a las mejores marcas de whisky a competir en categorías tan especiales como “Mejor Single Malt”,  “Mejor Bourbon”, “Mejor Single Cask Single Malt”” o “Mejor Blended Limited Reléase Whisky”.

Los whiskies más caros se han convertido en objeto de deseo y no es raro encontrar whiskies Premium en subastas o incluso colecciones privadas de whisky. Hay ocasiones en que es muy difícil encontrar en el mercado una “Edición Limitada” de un determinado whisky debido a la alta demanda y valor al alza de las marcas Premium de whiskies.

Esta especialización ha permitido a los consumidores encontrar en el whisky un artículo de regalo perfecto, un producto especial, distinto, de calidad y en ocasiones de lujo. Comprar whisky está de moda y regalar whisky es un valor seguro.